En los últimos años, la rosa spray se ha asociado de manera casi automática con Kenia. El mercado se acostumbró a sus volúmenes, a su estabilidad y a una amplia gama de variedades. Sin embargo, desde hace un tiempo se percibe un nuevo rumbo: más selectivo, más orientado al diseño. Ecuador está dando pasos cautelosos en este segmento, apostando no tanto por la producción masiva, sino por la singularidad y el carácter del producto.
En este contexto resulta especialmente interesante la aparición de la serie Gypsy. No es simplemente una nueva línea, sino un intento de replantear la estética misma de la rosa spray.
Lo primero que llama la atención al ver la serie Gypsy es la forma. Casi salvaje, algo caótica, con una sensación de floración natural, muy distinta a la rosa clásica. Esa es precisamente su particularidad: no transmite previsibilidad, sino que aporta movimiento, aire y esa organicidad tan buscada hoy en la floristería contemporánea.
Estas rosas no necesitan un entorno complejo. Ellas mismas generan la estructura del ramo y esa frescura de jardín desenfadado. Pueden ser la base de un bouquet monocromático o convertirse en un acento poderoso dentro de composiciones más elaboradas.
Actualmente la serie se presenta en dos variedades:
Resulta curioso que algunas de las variedades de la serie recuerden visualmente a rosas ecuatorianas ya emblemáticas. Por ejemplo, Gypsy Kiwi, con su estética, su tono verde fresco y su forma poco convencional, evoca el estilo de la variedad Veggie. No es una semejanza directa, sino más bien una afinidad en la sensación: ese matiz raro, esa estructura poco común.
La serie Gypsy está disponible todo el año en longitudes de 40–60 cm
Se puede empaquetar en cajas HB (Half Box) y QB (Quattro Box) en ramos de 10 tallos:
- 100 tallos / QB
- 300 tallos / HB
Es importante subrayar que esta serie es un producto exclusivo y limitado, no una referencia de producción en masa. Es un intento de ofrecer al mercado algo distinto en forma y en percepción